Ayer vivimos una jornada verdaderamente enriquecedora con la visita del Maestro Rivilla, quien nos brindó una ponencia profunda, cargada de conocimiento y experiencia, que nos llevó a reflexionar sobre el Taekwondo que practicamos hoy y el camino que como artistas marciales debemos seguir para no perder su esencia.

Durante su exposición, el Maestro Rivilla nos invitó a mirar más allá de las formas exteriores del arte, más allá del deporte y la competición, para reencontrarnos con su sentido original: el camino del «Do», ese sendero de perfeccionamiento físico, mental y espiritual que distingue a las artes marciales auténticas de una simple actividad física. Nos recordó que el verdadero arte no se mide solo en medallas, sino en la transformación interior del practicante, en su crecimiento y en su disciplina cotidiana.

Uno de los puntos más impactantes de su intervención fue su enfoque sobre la técnica fundamental. Nos propuso replantear cómo se enseña y se entrena la base técnica en el Taekwondo, resaltando la importancia de adaptarla a los movimientos naturales del cuerpo humano. En lugar de repetir mecánicamente posturas y gestos formales, el Maestro Rivilla nos mostró cómo estas técnicas deben entenderse, interiorizarse y evolucionar hacia una aplicación real en la defensa personal, sin perder su precisión ni su eficacia. Según sus palabras, cuando el cuerpo se mueve con naturalidad y entendimiento, la técnica se vuelve realmente útil y poderosa.

A lo largo de la ponencia también compartió con nosotros datos históricos valiosos sobre los orígenes del Taekwondo en España. Habló de las primeras escuelas que introdujeron el arte marcial en nuestro país y del papel crucial que desempeñaron en la formación de lo que hoy conocemos como Taekwondo moderno.
Nos hizo ver cómo muchas de esas raíces están siendo olvidadas, desplazadas por un enfoque excesivamente deportivo, centrado en el rendimiento competitivo y desconectado del espíritu marcial tradicional.

El Maestro Rivilla enfatizó la importancia de mantener viva la historia del Taekwondo, de estudiar sus raíces y transmitir ese legado a las nuevas generaciones. Solo comprendiendo de dónde venimos podemos saber hacia dónde vamos. En tiempos donde el arte marcial tiende a diluirse en reglas y cronómetros, recuperar su dimensión más profunda es no solo un acto de respeto, sino una necesidad.
«Sus palabras resonaron con fuerza entre los presentes, no solo por la claridad de su mensaje, sino por la pasión con la que lo transmitió. Fue, sin duda, una lección que va más allá de lo técnico: fue una llamada a la reflexión, a la autenticidad y al compromiso con el arte que practicamos»
Desde aquí queremos agradecer sinceramente al Maestro Rivilla por compartir su tiempo, su visión y su sabiduría con nosotros. Nos ha dejado no solo nuevos conocimientos, sino también una renovada motivación para seguir creciendo como practicantes, no solo de Taekwondo, sino del verdadero espíritu marcial.


L Alfons es l exemple del que es un Mestre.
Felicidades por seguir la senda del Do.
¡Muchísimas gracias!
Felicidades por la iniciativa
¡Muchísimas gracias Maestro!